MIRA QUE HAGO UN MUNDO NUEVO.

 

MIRA QUE HAGO UN MUNDO NUEVO. 



Esta será la herencia del vencedor: yo seré Dios para él, y él será hijo para mí. (Apoc 21. 7)-

¿Qué tenemos que hacer para tener vida eterna?

Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.» (Jn 6, 39- 40)-

La Voluntad de Dios es que creamos en su hijo para que tengamos vida eterna (Jn 3, 16)- Este es el mandato de Dios a los hombres que creamos en su Enviado: Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros tal como nos lo mandó. (1 de Jn 3, 23)- La fe y el amor son inseparables; tal como lo dice el apóstol san Pablo: Por eso, también yo, al tener noticia de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones. (Ef 1, 15- 16)-

La fe sincera, la verdadera y la real está acompañada de los Mandamientos de la Ley de Dios: Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio. (1 de Jn 3, 24)- El que no guarda los Mandamientos no tiene fe. El Amor es el padre de todas las virtudes, por esta razón el evangelista dice:  El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él. (Jn 14, 21)-

¿Cómo se manifiesta Jesús en nuestra vida?

Jesús, el Verbo del Padre, vino a realizar la Obra de Dios, mostrando a los hombres el Rostro de Dios: un Rostro de Amor, de Perdón, de Misericordia de Santidad y de Libertad. Jesús, el Cristo se manifiesta en nuestra vida liberándonos, reconciliándonos, salvándonos y santificándonos, todo lo hace por Amor, y sin Amor no hace nada. Con palabras del apóstol san Pablo decimos:

Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó. Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros? (Rm 8, 28- 31)-

Jesús realiza la Obra del Padre y el Espíritu Santo lo actualiza en nuestra vida.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre! (Gál 4, 4- 6)-

El Espíritu Santo actualiza la Obra redentora de Cristo, hoy, en nuestra vida, nos lleva a Cristo para que creyendo en él, nos salvemos y participemos de la Vida eterna: En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. (Rm 8, 14- 17)-

Recibimos el Espíritu Santo cuando escuchamos las Palabra de la Verdad, del Amor y de la Vida; Lo recibimos en el sacramento del bautismo, tal como lo dijo el apóstol Pedro: Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hech 2, 38)- En el bautismo entramos en la Pascua de Cristo: en su muerte y en su resurrección; entramos en la Nueva Alianza, y su signo es el el Espíritu Santo, la Ley de Amor.

Y porque somos portadores de la Gracia increada, el Espíritu Santo, vivamos como hijos de Dios y como hermanos: Renunciemos al pecado, a la mentora, a la envidia, a la hipocresía y a la maledicencia (1 de Pe 2, 1)- Huyamos de las pasiones de la juventud y busquemos a Dios de todo corazón (2 de Tim 2, 22)- Rompamos con el pecado para participar de la naturaleza divina (2 de Pe 1, 4b)- Y poder así ser hombres nuevos, revestidos de justicia y santidad.  (Ef 4, 24)-

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado. (Jn 16, 7- 11)-

El Espíritu Santo muestra al Mundo loque es el pecado, lo que es el juicio y nos conduce por los caminos de la rectitud; hasta llevarnos a la verdad plena, Jesús e s la verdad, y la verdad plena es Jesús Crucificado- Resucitado, muriendo para que nuestros pecados sean perdonados y resucitando para darnos Vida Eterna; para darnos Espíritu Santo.

Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. (Jn 16. 12. 13)-

La Obra del Espíritu Santo es mostrar al Mundo la Obra de Jesús, para que creamos en él y poder salvarnos, (Mc 16, 16)- Por que, bajo las estrellas del cielo, solo en el Nombre de Jesús hay Salvación (Hch 4, 12)- Creamos en Jesús y aceptémosle como nuestro Salvador, nuestro Maestro y como nuestro Señor, y entonces seremos hijos de Dios y sus amigos, discípulos y hermanos.

Seremos parte de una Comunidad Nueva, fraterna, solidaria, misionera y servicial al servicio del Reino de Dios. Comunidad con un Fundamento que es Cristo y con una muralla que nos protege que también es Cristo, nuestra Roca (Mt 7, 24- 25)-

 

Y, ¿Cuál es nuestra Obra?

Nuestra Obra es fortalecernos y revestirnos de Cristo: Vigilad, orad y revestirnos de Cristo (cfr Mt 26, 41)- Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas. (Ef 6, 10- 12)-  

 

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que, llegada la ocasión, os ensalce; confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros. Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará. (1 de Pe 5, 7- 10)-

La vida espiritual es un don y es una lucha- Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. (Mt 24, 23)-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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