LA VOZ DE LOS PROFETAS ES UN LLAMADO A LA CONVERSIÓN.
Oíd, cielos,
escucha, tierra, que habla Yahveh; «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se
rebelaron contra mí. Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo.
Israel no conoce, mi pueblo no discierne.» (Is 1, 2- 3)-
La conversión
pide conocimiento y fidelidad a Dios, escuchar su voz en nuestro corazón para
reconocer nuestra pecaminosidad y romper con ella para recibir el perdón y la
misericordia de Dios y participar de la naturaleza divina (Os 2, 16. 21- 22; 2
Pe 1, 4b)- Por eso Miqueas nos recuerda lo que es la conversión: «Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que
Yahveh de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar
humildemente con tu Dios.» (Mi 6, 8)-
Dios no quiere la muerte del pecador.
Convertíos y apartaos de todos vuestros crímenes; no haya para vosotros
más ocasión de culpa. Descargaos de todos los crímenes que habéis cometido
contra mí, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de
morir, casa de Israel? Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien
fuere, oráculo del Señor Yahveh. Convertíos y vivid. Ez 18, 30- 32
El pecado nos priva de la gracia
de Dios; nos paga con la muerte; es una ofensa contra Dios porque ofendemos a
los que Dios ama; es endurecimiento del corazón y es lejanía de Dios (Rm 3, 23;
Rm 6, 23; Ef 4, 18; Lc 15, 11ss)- El pecado nos divide, nos atrofia, nos confunde,
nos engaña, nos manipula y nos mata.
Del corazón limpio sale el amor y la paz (cfr 1
de Tm 1, 5)-
- Limpia de
malicia tu corazón, Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo durarán en ti
tus pensamientos torcidos? (Jer 4, 14)- El corazón es lo más
retorcido; no tiene arreglo: ¿quién lo conoce? Yo, Yahveh, exploro el corazón,
pruebo los riñones, para dar a cada cual, según su camino, según el fruto de
sus obras. (Jer 17, 9- 10)-
La conversión es media vuelva para volverse a Dios.
Volveos a mí - oráculo de
Yahveh Sebaot - y yo me volveré a vosotros, dice Yahveh Sebaot. "¡Volveos
de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras!" Pero ellos no
escucharon ni me hicieron caso - oráculo de Yahveh (Zac 1, 3b – 4b)-
La conversión es cambiar de mesa, de la mesa de los demonios a la mesa de
del Señor (1 de Cor 10, 21)- Es un cambio de la manera de pensar mundana y pagana
a la manera de pensar de Cristo. (Flp 2, 5) Es cambiar del camino ancho al
camino angosto para abrazar la voluntad de Dios (Mt 7, 13. 14)- Es cambiar de
cueva de ladrones a casa de Dios (Lc 19, 46) Es cambiar de la muerte a la Vida,
del pecado a la gracia (Col 1, 13- 14)- Es cambiar de padre, ya que Jesús dijo
que todo el que peca tiene por padre al diablo, para pasar al Padre de nuestro
Señor Jesucristo (Jn 8, 44; Ef 1, 3- 5)-
Expía tus pecados con limosnas,
tus delitos socorriendo a los pobres, para que dure tu paz (Dn 4, 24b)- La
limosna es la justicia y es la caridad. Hijos
míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.
(1 de Jn 3, 7)- El Eclesiástico nos dice: El agua apaga el fuego llameante, la limosna perdona los pecados.
(Eclo 3, 30)- Al que mucha ama, mucho se le perdona (Lc 7, 47)-
La
limosna, la oración y el ayuno son realidades que han de permanecer unidas, se
correlacionan y se apoyan una en la otra, son medios para refrenar la fuerza
del pecado y para enraizar la fe en la humildad, y en el amor, en la misericordia
y en la mansedumbre. Las tres obras de la piedad para la cuaresma están al
servicio del amor y de la fe. Sin fe nadie es grato a Dios (Heb 6, 11)- Y sin
amor la fe es estéril, está vacía. (Snt 2, 14)-
Los
profetas del Antiguo Testamento están de acuerdo con los del Nuevo.
Pablo de Tarso: Vuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal,
adhiriéndoos al bien; amándoos cordialmente los unos a los otros; estimando en
más cada uno a los otros; con un celo sin negligencia; con espíritu fervoroso;
sirviendo al Señor; con la alegría de la esperanza; constantes en la
tribulación; perseverantes en la oración; compartiendo las necesidades de los
santos; practicando la hospitalidad. (Rm 12, 9- 13)-
Huye de las
pasiones juveniles. Vete al alcance de la justicia, de la fe, de la caridad, de
la paz, en unión de los que invocan al Señor con corazón puro. Evita las
discusiones necias y estúpidas; tú sabes bien que engendran altercados. Y a un
siervo del Señor no le conviene altercar, sino ser amable, con todos, pronto a
enseñar, sufrido, y que corrija con mansedumbre a los adversarios, por si Dios
les otorga la conversión que les haga conocer plenamente la verdad, (2 de Tim
2, 22- 25)-
Pedro de Betsaida: por medio de
las cuales nos han sido concedidas las preciosas y sublimes promesas, para que
por ellas os hicierais partícipes de la naturaleza divina, huyendo de la
corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia. Por esta misma razón,
poned el mayor empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el
conocimiento, al conocimiento la templanza, a la templanza la tenacidad, a la
tenacidad la piedad, a la piedad el amor fraterno, al amor fraterno la caridad.
(2 de Pe 1, 4- 8)-
Juan, el discípulo amado: Si alguno
que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su
corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de
palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto conoceremos que
somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, (1 de Jn 3,
17- 19)-
La conversión es un don de Dios y
una respuesta a la Palabra.
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré
descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y
humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es
suave y mi carga ligera.» (Mt 11, 28 30)-
La conversión pide y exige hacer la peregrinación del ego al amor, del pecado
a la gracia, de las tinieblas a la luz, usando el camino angosto, para luego
pasar por la Puerta estrecha, que es Cristo Crucificado y entregarle nuestra
carga, nuestro costal de piedras para recibir el perdón, la paz, la
resurrección y el don del Espíritu Santo y ser incorporados a su Comunidad. Comunidad
fraterna, solidaria, servicial y misionera, en la cual debe de haber siempre
una reconciliación mutua, una reconciliación permanente y un compartir los
dones recibidos, que todo sea para todos.
El Señor nos busca hasta encontrarnos… Dejémonos encontrar por Él-
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