PABLO APOSTOL MISIONERO Y
PERDICADOR DE KERIGMA
Pablo, apóstol de Cristo
Jesús por voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús. Gracia a
vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. (Ef 1,
1 2)
Somos bendecidos
por Dios, ese es el Kerigma.
Para el
apóstol Pablo el Nombre que Dios ha revelado de sí mismo es Padre, Amor, Perdón
y Libertad. Estos son los nombres propios del Dios del Nuevo Testamento: “Bendito sea
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda
clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo2; (Ef 1, 3)
Primer tema:
Dios nos ama
Por amor nos
ha elegido, nos ha destinado, nos ha redimido y nos ha santificado…
Ef, 1, 4.
por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo,
para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; Elegidos por amor
desde antes de la Creación del mundo, no había méritos de nuestra parte;
elegidos por amor y para amar. El amor de Dios e s la única razón por las que
fuimos pensados, creados y elegidos. Esta elección es gratita, no se compra y
no se vende; es inalterable, Dios no se arrepiente de habernos elegido, sus
dones y su vocación son irrevocables (Rm 11, 20) Esta elección es funcional,
elegidos para algo: para la Obra de Cristo: ser liberados, reconciliados,
redimidos, salvados y santificados,
Ef 1, 5- 6. Eligiéndonos
de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el
beneplácito de su voluntad. para alabanza de la gloria de su gracia con la que
nos agració en el Amado. Destinados para ser adoptados como hijos de Dios, este
es el único destino que nosotros aceptamos, ser hijos de Dios en Cristo. Dónde
hay filiación hay también fraternidad. Dios estaba pensando en una Familia en
la 1ue todos sean sus hijos y hermanos.
Ef. 1, 7. En él
tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la
riqueza de su gracia. En Cristo y por Cristo hemos sido redimidos. Hemos sido
comprados a precio de sangre, la del Cordero, la de Jesús que se ofreció a si mismo
por nuestra salvación y pagó la deuda de rescate por nuestros pecados.
Ef 1. 8. Que ha
prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia. El Espíritu Santo
viene en nuestra ayuda, su Obra es hacer que el mundo crea en Jesús para que
creyendo se salve. Nos muestra cual es la voluntad de Dios ara que la pongamos
en práctica. Nos enseña a discernir ente lo que es bueno y lo que es malo y nos
guía por el Camio de la Verdad, hacia la verdad plena.
Para ser
nosotros, todos, judíos y gentiles, tras haber
oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y creído
también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa.
El segundo
tema: el pecado y sus consecuencias.
El pecado es la respuesta
que el hombre da al amor que Dios le ofrece. Es endurecer el corazón a Dios y
darle la espalda para abrazarse del dios personificado del mal. Todos pecaron y
están privados del amor de Dios (Rm 3, 23) El pecado nos paga con la muerte (Rm
6, 23)
Y a vosotros que estabais
muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales vivisteis en otro tiempo
según el proceder de este mundo, según el Príncipe del imperio del aire, el
Espíritu que actúa en los rebeldes... entre ellos vivíamos también todos
nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne,
siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos, destinados
por naturaleza, como los demás, a la Cólera... Aquí Pablo nos presenta los
aliados del pecado, el mundo, el maligno y la carne.
El pecado nos divide, nos
confunde, nos manipula, nos sofoca y nos mata… El Ego es el padre de todos los
vicios que nos oprimen y nos esclavizan. La soberbia está a la raíz de todo
pecado, la mentira es la fuerza del mal, la envidia es tan fea que, para no
verse tan fea, se pone mascarillas como la hipocresía y la maledicencia. La
envidia nos lleva al odio y éste nos lleva al crimen, al asesinato.
En la familia del pecado encontramos
varios: el individualismo, el instrumentalismo, el conformo mismo, el totalitarismo.
el secularismo, el ateísmo, las supersticiones, y las ideologías[um1] . En el corazón
de todos está la mentira. Y todos son enemigos de la fe y de nuestra realización.
El tercer
tema: Jesús salva.
Para el apóstol Pablo la
salvación es obra del Dios Uno y Trino: Por
eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el
cielo y en la tierra, para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que
seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior, que
Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y
cimentados en el amor (Ef 3, 14- 17) Cristo la segunda persona de la Trinidad,
tomó rostro humano para salvarnos ( Flp 2, 6- 8)
Ef 2. 4- 9. Pero Dios,
rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a
causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo - por gracia
habéis sido salvados - y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en
Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante
riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Pues
habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros,
sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se
gloríe.” Jesús murió y resucitó para el perdón de los pecados y para darnos
vida eterna- La salvación es un don gratuito de Dios, pero, no es barato.
Cuarto tema:
La fe y la conversión.
Crean y conviértanse
(Mt 4, 17) son dos temas que se integran mutualmente, como si fueran los mismo.
La fe es el don de Dios y es vida, lo contrario a la muerte del pecado. Creer
que Cristo se ofreció como hostia víctima por nosotros, y por toda la Iglesia (Ef
5, 2; 5, 25) Para que nuestros pecados fueran perdonados (Ef 1, 7) Por eso, también yo, al tener noticia de vuestra fe
en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, (Ef 1,
15) Una fe sin obras está vacía, está muerta.
Os digo,
pues, esto y os conjuro en el Señor, que no viváis ya como viven los gentiles,
según la vaciedad de su mente, sumergido su pensamiento en las tinieblas y
excluidos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, por la dureza
de su cabeza los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al
libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas. (Ef 4,
17- 19) La conversión pide escuchar la Palabra de Dios. Pero no es éste el
Cristo que vosotros habéis aprendido, (Ef 4, 20) Palabra que es Luz que nos
ilumina para que pasemos de las tinieblas a la a Luz y recibir los frutos de la
Redención de Jesucristo (Ef 5, 7- 8)
Para el apóstol
la concesión consiste en despojarse del traje de tinieblas, es decir, del hombre
viejo para revestirse con el traje de Luz, es decir, del hombre nuevo, Jesucristo
resucitado. Para iniciarse en la licha del bien y del mal.
Quinto tema:
Jesús es el Señor-
Jesús ha
muerto y ha resucitado, por eso, ahora es Señor para gloria de Dios Padre. Por lo cual
Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre. Para que al
nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los
abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SENOR para gloria de Dios
Padre. (Flp 2. 9- 11)
El señorío de
Cristo se manifiesta en el servicio.
Jesús es
Salvador, Maestro y Señor, es nuestro Rey y ahora creemos en él, lo amamos y lo
seguimos. El señorío de Cristo pide hacer la Opción Fundamental por Cristo, dar
la espalda al mundo pata obedecer la Palabra de Dios.
Por tanto, desechando la
mentira, hablad con verdad cada cual, con su prójimo, pues somos miembros los
unos de los otros. Si os airáis, no pequéis; no se ponga el sol mientras estéis
airados, ni deis ocasión al Diablo. El que robaba, que ya no robe, sino que
trabaje con sus manos, haciendo algo útil para que pueda hacer partícipe al que
se halle en necesidad. No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea
conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os
escuchen. No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis
sellados para el día de la redención. Toda acritud, ira, cólera, gritos,
maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros. Sed
más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os
perdonó Dios en Cristo. (Ef 4, 15- 32)
El sexto
rema: el don del Espíritu Santo.
El Espíritu
Santo actualiza la Obra redentora de Cristo en nuestros días; nos guía y nos
condice a Cristo, al Amor, a la Paz, al Perdón y a la Vida eterna: Por eso, llega
a nosotros por la fe y la conversión: también yo, al tener noticia de vuestra
fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, no ceso de
dar gracias por vosotros recordándoos en mis oraciones, para que el Dios de
nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de
sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de
vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido
llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los
santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los
creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa (Ef 1, 15- 19)
Así pues, mirad atentamente
cómo vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes; aprovechando bien
el tiempo presente, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos,
sino comprended cuál es la voluntad de Señor. No os embriaguéis con vino, que
es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu. Recitad entre vosotros
salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al
Señor, (Ef 5, 15- 19)
El séptimo
tema: La comunidad cristiana.
Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu. Así
pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y
familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas,
siendo la piedra angular Cristo mismo en quien toda edificación bien trabada se
eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros
estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu. (Ef
2, 18- 22)
El mismo «dio» a unos el ser
apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y
maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del
ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a
la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de
hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. Para que no seamos ya
niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a
merced de la malicia humana y de la astucia que conduce (Ef 3, 11- 14)
A esta Comunidad fraterna,
solidaria y servicial hay que amarla, servirla defenderla. Usando la armadura
de Dios (Ef 6, 10) Que haya entre nosotros una preocupación mutua, una reconciliación
continua y un compartir permanente, porque nos perteneceos unos a los otros,
somos dones de Dios entre todos, que nadie se siente excluido. Trabajemos todos
en la Obra de Jesús: La liberación, la reconciliación, la salvación y santificación
de todos.
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