UN HOMBRE SEMBRÓ BUENA SEMILLA EN SU CAMPO, PERO VINO OTRO Y SEMBRÓ LA CIZAÑA
Iluminación:
Otra parábola les propuso, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un
hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía,
vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. (Mt 13, 24- 25)
El hombre
tiene frente a él, el bien y el mal, la muerte y la vida, la felicidad y la
desdicha, el agua y el fuego. Ha recibido el libre albedrío, puede hacer lo que
él decida (Gn 2,17; Deut 30, 15ss; Eclo 15, 11ss). Frente a la faz del mundo
hay dos mesas, la mesa del Señor y la mesa de los demonios. Los que están en la
mesa del Señor están a su servicio, lo aman y lo siguen: Los que están en la
mesa de los demonios, su alimento es hacer la voluntad del Demonio. ¿En cuál
mesa estás sentado? ¿Cuál voluntad estás haciendo, la tuya o la de Dios? Jesús
nos ha dicho: “Conmigo o contra mí, el que no junta desparrama” (Mt 12,30) Tú
eliges y tú decides tu futuro, es decir, salvarte o perderte.
El relato evangélico.
En aquel tiempo, Jesús despidió a la
multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le
dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo". Jesús
les contestó: "El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el
campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son
los partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el demonio; el tiempo
de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la
queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a
sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al
pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será
el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el
Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga''. Mt 13, 36-43
La enseñanza para los discípulos.
El sembrador de la buena semilla es el Hijo del Hombre, es decir, es Cristo. La
semilla son los discípulos de Cristo, hombres y mujeres, que han creído en
Jesús, lo aman y lo siguen (cf Lc 9, 23- 24) Pertenecen a la Nueva Creación por
que están unidos a Cristo (2 de Cor 5, 17). Han recibido el perdón de sus
pecados y el don del Espíritu Santo (Rm 4, 25) Han sido perdonados, reconciliados,
salvados y santificados (Rm 8, 29- 30)
Han
sido elegidos, destinados, redimidos y santificados (Ef 1, (Ef 4, 23- 24)4-8) Se han despojado del hombre
viejo y se han revestido del hombre nuevo, en justicia y santidad (Ef 4, 23- 24)
En bondad, verdad y justicia (Ef 5, 9)) En humildad, mansedumbre y misericordia
(Col 3, 12) para vivir las Bienaventuranzas (Mt 5,3. 11). El que siembra es el
Señor, y lo hace por medio de sus instrumentos, sus discípulos, así Pablo nos
dice: Pablo siembra, Apolo riega, pero
es Dios el que hace crecer” (1 de Cor 3,6) Ko que pide a sus ministros es “Fidelidad”
“Humildad” y “Mansedumbre” (1 de Cor 4, 1) Fidelidad y respeto a la Persona de
Cristo, a su Mensaje y a su Obra, a su Iglesia y a todo Hombre.
Los hijos
de Dios,
forman parte de una fraternidad de iguales en dignidad, llamados [P1] a ser
como el Hijo de Dios que no vino a ser servido sino a servir. (Mt 20, 25) La
Buena semilla tiene que ser como el Sembrador: Manso y humilde de corazón (Mt
11, 29) Pues lo que se siembra es lo que se cosecha. El que siembra amor
cosecha amor, paz y alegría (Rm 14, 17) El que siembra la verdad cosecha la
verdad que nos hace libres, nos reconcilia, nos hace hombres nuevos y nos promueve
(cf Jn 8, 32)
El
que siembra la cizaña es el Diablo. Su arma favorita es la mentira para
engañar, confundir, dividir, aplastar y matar. Es mentiroso y asesino lo ha
dicho el Señor Jesús (Jn 8, 44) Así lo enseña Pablo, el discípulo de Cristo: “Y
usa a los que le pertenecen para contradecir a Jesús el Hijo de Dios y a su
Mensaje. Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores
engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo. Y nada tiene de extraño:
que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Por tanto, no es mucho que
sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será
conforme a sus obras. (2 de Cor 11, 13-
15)
Vestirse como ángel de
luz, significa que nos son auténticos, son falsos e hipócritas. Se visten de
poder, placer y tener para presentarse como justos. Se visten bonitos,
hermosos, con lujos, pero en su corazón está la cizaña. Por eso engañan y
confunden, manipulan y matan. Son fachada en la que sólo habita la hipocresía. Tal
como lo hemos visto en los Juegos Olímpicos de París: Una blasfemia, una
provocación, una cobardía y una falta de respeto a la Humanidad.
El destino final será diferente
para unos y para otros.
A los del
grupo de la cizaña: «No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el
Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos
me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu
nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" Y
entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de
iniquidad!" (Mt 7, 21- 23)
Entonces
dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego
eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me
disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me
acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me
visitasteis." (Mt 25, 41 43)
A los del grupo de su
derecha: Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi
Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación
del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de
beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis;
enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." (Mt 25, 34.
36)
La vida eterna
Así habló Jesús, y alzando
los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para
que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda
carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida
eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado,
Jesucristo (Jn 17, 1-3)
Hay vida eterna, tal como
lo decimos en el Credo, para los que creyeron en Jesús, lo amaron y lo
siguieron (cf Jn 6, 39-49) A estos les concedió poder llegar a ser hijos de Dios
(cf Jn 1, 12) Para los que decidieron permanecer en las tinieblas, el fuego
eterno. Tanto el Cielo como el infierno se comienzan en esta vida. Los frutos
buenos y los frutos malos (Gál 5, 19. 21; 5, 22. 24)
Tú decides salvarte y tú
decides perderte. Como tú decides hacer el bien o hacer el mal. Como tú decides
creer en Jesús o tú decides rechazarlo.
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